Una disciplina que nos ayuda en nuestro día a día, es el método Pilates. Se basa principalmente, en la tonificación de la musculatura interna con el fin de mantener el equilibrio corporal y aportar estabilidad a la columna vertebral.
Cada vez que practicamos Pilates, podemos notar cómo nuestra postura y nuestra forma de movernos cambian y mejoran.
BENEFICIOS:
- La respiración y su control, es uno de los factores más importantes a la hora de hacer Pilates. En este método la respiración pasa de ser una actividad que se realiza de manera involuntaria a ser un proceso voluntario y controlado. Un patrón respiratorio adecuado nos permite aumentar el control de los movimientos de la zona central del cuerpo y mejora la conexión entre el diafragma y el suelo pélvico.
- Concentración. Mientras que realizas tu tabla de pilates, es la mente la que tiene que tener la capacidad de guiar al cuerpo, por lo que la concentración es más que necesaria para llevar a cabo cualquiera de los ejercicios. Para llevar a cabo los ejercicios del método es necesario manejar los movimientos, el control de la mente sobre el cuerpo y el control de la respiración, para que así los ejercicios se realicen de manera precisa.
- Mejorar tu postura en el día a día: partir de una postura correcta es una de las máximas al ejecutar cada uno de los movimientos en una clase de Pilates. Esto significa tener una buena alineación de todo nuestro cuerpo, insistiendo sobre todo en la cintura escapular y en la cintura pélvica. Alejar los hombros de las orejas, llevando los hombros hacia atrás y proyectando el pecho hacia delante es una de las indicaciones que recibirás más a menudo dentro de la clase, de modo que, con el paso del tiempo, eres capaz de interiorizarla y evitar de esta forma la postura de hombros echados hacia delante tan típica de las personas que trabajan mucho tiempo sentados delante de una pantalla.
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